Conferencia: ¿Estamos preparados para gestionar las organizaciones del hoy? Por Mehran Ebrahimi

Resulta que hoy, para tener un modelo que garantice la sostenibilidad de las empresas, pasa por un elemento sencillo… la contribución del ser humano, solo la innovación y la capacidad de reacción de los seres humanos puede hacer que la organización sobreviva en este entorno.

Dentro del segundo ciclo de conferencias sobre management humano iniciadas en 2017, nuestro fundador, el profesor Mehran Ebrahimi durante una conferencia en la Universidad EIA, explica el origen de nuestro paradigma actual de administración y su evolución hasta el management humano.

Estamos ante un cambio de paradigma en la gestión

Entendiendo mejor la historia, vemos que desde sus orígenes, la humanidad para poder entender el mundo que les rodeaba y explicar los fenómenos de la naturaleza, creó mitos, éstos se convirtieron en una forma de explicar lo que pasaba, marcó nuestro inconsciente personal y colectivo.

Creamos mitos propios de nuestra época, aquellos dominantes en la sociedad de hoy son heredados de un periodo de la historia de hace dos o tres siglos, de sociedades antiguas particularmente de Europa, con buena carga de creencias religiosas, orientada al dogma religioso y una dominación del colectivo sobre el individuo.

Con el siglo de las luces las cosas cambiaron, empezamos a cuestionar esos dogmas del pasado y hemos sustituido de alguna manera esto por la racionalidad. El primero que enseñó al respecto, fue Descartes; con su noción de duda, de la razón, intenta hacer entender a los ciudadanos que el bienestar de la humanidad y la sociedad pasa por la racionalidad, la comprensión del mundo pasa por la razón. Su ideal era inventar autómatas, no le gustaba la parte humana del ser humano, había una negación a lo emotivo, a lo subjetivo, la razón se erigía como fuente de sabiduría, la permanencia consistía en la ausencia de la subjetividad e irracionalidad del ser humano. Creía en el ateísmo universalista, es decir, todos los fenómenos del universo pueden explicarse desde la matemática.

Se desarrolló un mito, según el cual lo que es permanente es la racionalidad, hemos creído este mito de la misma manera que en los tiempos antiguos creíamos en un tipo de Dios o fenómenos sobrenaturales, este mito ha impulsado las ciencias que promueven esa racionalidad, así los calificativos para las ciencias duras son positivos ( exactas, duras o positivas) en este pensamiento la ciencia es válida, los calificativos para las ciencias sociales, los calificativos son peyorativos ( blandas, humanas), denotando la existencia de una superioridad de las ciencias exactas sobre las humanas, así se ha marcado los progresos de la ciencia y la ingeniería.

A finales del siglo XIX y principios del XX con Taylor y Fayol, se concibió la noción de administración en el mismo estado de ánimo, dicho de otra manera, lo que es válido, lo que es concreto es la predominancia de las ciencias exactas y de la técnica, en los trabajos de estos autores, vemos que se llegó bastante lejos en la descripción y explicación de lo que es la gestión de la producción, desde un punto de vista únicamente de la ingeniería y se dejó al ser humano a un lado.

Lo que se ha enseñado más adelante en las escuelas de administración, es una disciplina que hace del management una integración de ciencias exactas, en la que cualquier problema organizacional puede resolverse con fórmulas matemáticas, la tarea el administrador es optimizar el modelo y todo lo que no entra en ese marco, en ese modelo, simplemente se deja de lado. Un tipo de pensamiento orientado a la objetividad, a lo racional, logró imponerse a cualquier otra visión que pudiéramos tener de la organización. Se ha considerado el Management como una rama de la ingeniería, como una serie de técnicas a seguir (planeación estratégica, financiera, procesos productivos, etc.), haciendo de esta disciplina un conjunto de recetas que dicen cómo administrar. Esta disciplina fue muy promovida en Norteamérica.

Se sumó así otro fenómeno en la “evacuación de lo humano” del modelo o fórmula de gestión, tras la segunda guerra mundial, el pensamiento económico neoclásico que redefine las ciencias económicas, el ser humano y la sociedad.  Ya no escribían la economía, la expresaban en un lenguaje matemático, aquí se evacua lo que es moral y lo que es ético. Antes la Economía clásica (Ricardo, Malthus y Marx) tenían una preocupación importante que era el respeto de la ética en cuanto a la redistribución de la riqueza, en la neoclásica, por el contrario, desde la microeconomía y macroeconomía los modelos excluyen al ser humano.

A mediados del siglo XX el ser humano se observa como un ser racional, cuyo objetivo es maximizar sus intereses, no es subjetivo, no es emotivo, no es irracional, no tiene cultura, no tiene valores, no tiene sentimientos ni emociones.

En la segunda parte del siglo XX se define la empresa como una entidad que tiene como única razón de ser maximizar los intereses del accionista (Milton), no existe una sociedad como tal, solo hay un mercado, la organización se convierte en una máquina para generar valor al accionista y el individuo es un agente racional que existe para maximizar sus intereses, hay ingenieros que dicen como administrar la empresa y en esta concepción priman los elementos técnicos de la empresa, dejando por fuera al ser humano.

Esta visión tuvo éxito porque hemos atravesado una época de estabilidad tras la segunda guerra mundial; alta demanda, buen funcionamiento de empresas en Estados Unidos, buena distribución de la riqueza, las 30 gloriosas se llama esta época… las reglas del juego no cambiaron por algún tiempo y así olvidamos la particularidad histórica de alta demanda de la postguerra de América y aun así queremos reproducir su modelo…

En los años 70 con la subida del petróleo, el costo de producción aumentó, ya América no era tan competitiva, solo se necesitó unos cuantos eventos (subida del petróleo, crisis financieras, etc.) para ver que la ideología que soportaba este gigante, tuviera señales de agotamiento, vimos aparecer otros modelos  más sólidos, con mejor desempeño ( los alemanes, escandinavos, japoneses, coreanos) se empiezan a preguntar otros países, cómo éstos pueden ser tan rápidos en la innovación y cambiar para adaptarse a los mercados.

Dos americanos en el libro “La Excelencia” ( Peter Sweatman) se interesaron en investigar de dónde salía esta eficiencia, como los japoneses administraban lo humano en las organizaciones, empezaron a ver en qué medida se podría repensar la organización y el funcionamiento del sistema económico, esta vez con una visión más realista, integrando a los seres humanos en el sistema.

En definitiva, tras recorrer la historia de la administración y observar el presente, es evidente que estamos ante un cambio de paradigma, que además es totalmente necesario. ¿Por qué aceptamos administrar nuestras empresas como hace 100 años? Si lo que queremos ser es un líder debemos hacernos esta pregunta.

El mundo ha cambiado, la manera de administrar las organizaciones ha cambiado, el mundo es convulso, turbulento, peligroso, no hay nada que pueda mantenerse estable, hoy en día el corto plazo es más corto (tal vez sean minutos o pocos días), se requiere mucha destreza, reactividad, los procesos cambian de un día para otro, entonces nos preguntamos: ¿cómo tener la garantía de que las organizaciones serán sostenibles?

Resulta que hoy, para tener un modelo que garantice la sostenibilidad de las empresas, pasa por un elemento sencillo… la contribución del ser humano, solo la innovación y la capacidad de reacción de los seres humanos puede hacer que la organización sobreviva en este entorno.

(Conferencia por Mehran Ebrahimi, Universidad EIA, Medellín, marzo de 2017).